Actualmente, existen dos tipos principales de flujo laminar: horizontal y vertical.
Flujo unidireccional horizontal: las cabinas equipadas con flujo de aire laminar horizontal permiten evacuar eficazmente las partículas sin turbulencias. El aire entra en la cabina a través de un filtro horizontal y sale por una rejilla perforada. De este modo, el flujo de aire evita que se acumulen los contaminantes generados en el interior de la denominada zona «limpia», al arrastrarlos hacia la superficie de recogida lo más rápidamente posible.
Flujo de aire unidireccional vertical: el flujo de aire vertical permite mantener la calidad de aire deseada en la superficie de la cabina. En otras palabras, es eficaz en la totalidad del volumen: amplitud, altura y profundidad. Sin embargo, es necesario tener en cuenta que este tipo de modelo no protege de las turbulencias. El aire sale de un sistema de filtración vertical y vuelve a pasar por un plénum vertical provisto de chapas perforadas. El sistema de flujo horizontal es muy cómodo y ofrece la mejor relación coste-eficacia.
En resumen, su elección dependerá de la disposición y las características de sus muestras. La manipulación de un producto de poco grosor, por ejemplo, requiere una cabina con un flujo de aire horizontal. En caso contrario, sería mejor optar por el otro tipo de cabina, con el fin de mejorar al máximo la evacuación de partículas del punto de utilización.